los celos enfermizos

LOS CELOS ENFERMIZOS SON INCOMPATIBLES CON NUESTRO PROPÓSITO DE CRECIMIENTO PERSONAL

Muchas personas creen que en una relación de pareja siempre es necesario y hasta deseable cierta dosis de celos. Basándose en el mito de que ‘quien no cela no ama’, hay quien siente y tolera los celos, como parte de lo que considera una relación normal.

Cada pareja tiene su propia dinámica, ninguna es igual a otra y depende más del resultado de unir dos personalidades diferentes, a de lo que cada uno podría aportar independientemente. Pero existe una línea muy delgada en lo que, en esta cuestión se podría considerar saludable y los llamados celos enfermizos.

No es acertado comparar tu relación con otras, porque en ninguna otra han convergido la personalidad de tu pareja y la tuya. Pero, sea cual sea nuestra situación actual deberíamos, en primer lugar, determinar hasta qué punto nos está aportando razones para ser más fuertes, seguros y felices o, por el contrario, nos hace sentir como malabaristas al borde de un abismo.

¿Cuánto afecta a la relación los celos enfermizos y cuáles son las causas?

Cuando los celos se salen de lo considerado sano o razonable y se empiezan a convertir en un verdadero problema, es tiempo de hacer un examen profundo. Preguntémonos cuánto sufrimiento sería sensato tolerar antes de admitir que estamos siendo afectados por los celos enfermizos de nuestra pareja.

Y no deberíamos olvidar que, si para la persona que es víctima de los celos la vida puede ser un infierno, para el que cela puede ser incluso peor.

celos enfermizos

Como todos los aspectos negativos de la personalidad, los celos pueden incidir de manera adversa en el buen funcionamiento de una relación. El desencadenante más común es la inseguridad y la baja autoestima.

Los celosos ven en cada persona con la que su pareja interactúa un posible rival. Suelen conferir inconscientemente a los otros cualidades y atractivos de los que ellos creen carecer, e imaginan que su pareja se sentirá atraída por cualquiera que aparezca en su vida.

Pero como nuestra mente busca instintivamente maneras de protegerse, en vez de razonar que solo se trata del temor que nos proporciona el sentirnos inseguros y frágiles, la persona celosa proyecta la culpa hacia el otro.

Imagina situaciones hipotéticas en las que su pareja lo traicionará y su inseguridad le hará estar atento ante cualquier actitud que parezca sospechosa, encontrando razones por doquier para desconfiar.

En este punto, la persona que padece estos celos enfermizos y absurdos, comienza a girar toda su vida alrededor de su pareja. Con este control pretende evitar lo que tanto teme. No obstante, nunca se sentirá a salvo pues, una mirada, una frase sin intención o cualquier otra situación por inocente que sea, encenderá la alarma que detonará la crisis.

Por qué no deberíamos confundir celos enfermizos con amor

Esta actitud no denota para nada amor. La persona celosa usa frecuentemente el argumento de que su amor es demasiado grande y no toleraría la idea de perder a su amada(o).

Pero lo cierto es, que los celos enfermizos no tienen nada que ver con el amor y sí con la incapacidad que tiene esa persona de valorarse adecuadamente. Reconocer este hecho, sea que estemos en la posición del celoso o de su víctima, es primordial para comenzar a cambiar las cosas.

Debemos entender en primer lugar, que la persona que ama realmente, jamás haría nada que ponga en juego la estabilidad emocional y la felicidad del otro. Y justificar la conducta del celoso usando el amor como argumento, es conferirle un status de legitimidad que no tiene.

Ninguna actitud que propicie un estado de ánimo marcado por la tristeza, la ansiedad, el miedo o la angustia debería ser aceptada como normal en nuestras relaciones y entorno social.

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Como todas las actitudes negativas, con el tiempo los celos pueden pasar de ser simples reclamos a convertirse en un monstruo que destruye todas las posibilidades de felicidad de una pareja. Cuando una persona se siente cuestionada todo el tiempo, sus acciones pierden franqueza y naturalidad.

Comienza a sentirse y a actuar como alguien sospechoso, pues el temor a que su pareja explote por el detalle más insospechado, le hace actuar con suspicacia. Esta actitud puede ser interpretada por el celoso como una prueba de que está realmente escondiendo algo y de esta manera comienza un círculo vicioso asfixiante en el que, si no nos salimos a tiempo, el resultado puede ser fatal.

Pero ¿qué hacer si estamos atrapados en una relación dominada por los celos enfermizos? ¿deberíamos resignarnos y solo esforzarnos por mantener la paz a toda costa? 

¿Cómo parar el ciclo de los celos enfermizos?

Muchas personas atrapadas en una relación así creen que no hay nada que ellos puedan hacer para cambiar las cosas. Esto se debe a que en muchas ocasiones han intentado hacerle entender a su pareja que no tiene razones para manifestar desconfianza y celos enfermizos y, sin embargo, la situación solo ha ido en aumento.

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 En primer lugar, tienes que entender que JAMÁS puedes aceptar una situación adversa como irremediable. Sea la que sea. Solo tú puedes tener el control de tu vida y eso implica decidir a quién le permites formar parte de ella. Así que, a no ser que estés retenido en contra de tu voluntad, eres libre de tomar las decisiones que estimes mejor para ti.

Establecer este hecho y reivindicarnos como un ser humano dueño de su camino, es el primer y más importante paso para luchar contra cualquier situación desfavorable a la que nos enfrentemos. Ser conscientes de este hecho, formularlo en palabras y darle forma como un concepto al que aferrarnos, puede cambiar drásticamente nuestro enfoque del asunto.

¿Por qué toleramos los celos enfermizos?

El segundo paso es preguntarnos sinceramente, cuáles han sido las razones reales porque las que hemos permitido que alguien nos cuestione, nos vigile o nos amenace. Si nuestra respuesta es el amor que sentimos por esa persona, entonces aún hay algunas cosas que podemos intentar.

Si la respuesta a esa interrogante resultara ser el miedo que nos provoca nuestra pareja, el temor a la soledad o a la inestabilidad económica, el camino es uno solo. Y ya sabes cuál es. Ninguno de los aspectos anteriores es argumento válido para sostener una relación, muchísimo menos una relación dominada por los celos, que aporta más dolor que paz y alegría.

Pero, supongamos que seguimos amando a nuestra pareja a pesar de sus celos enfermizos y solo deseamos que cambie para poder disfrutar de una vida normal. Entender que tiene un problema real y que necesita ayuda, es solo una parte pequeña de la solución. Es necesario poder hacérselo entender y conseguir que acepte la ayuda.

¿Puede cambiar una persona celosa?

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Sea cual sea el rasgo negativo de la personalidad, es posible cambiarlo. Buscando el origen y las causas que provocan determinada actitud podemos luchar por combatirlo. Para eso debemos potenciar los aspectos que contribuyan a tener una autoestima saludable, ser mas seguros y fuertes emocionalmente y cultivarnos como seres humanos.

Pero asumámoslo, si hasta ahora no hemos conseguido cambiar la actitud de nuestra pareja, hay muy pocas probabilidades de que podamos hacerlo sin recurrir a ayuda especializada. Pero lograr que una persona acepte que tiene un problema real con los celos, es bastante más complicado de lo que parece.

Para ser justos, si creemos que estamos siendo victimas de celos enfermizos deberíamos partir del hecho de que no estamos ofreciendo motivos reales para propiciar esa situación. Si es así y siempre hemos respetado la relación, nos asiste todo el derecho del mundo a exigir un cambio de actitud, en aras de conseguir un ambiente de armonía y paz.

Y el saber hasta qué punto estamos dispuestos a luchar por el derecho de disfrutar de estabilidad emocional, nos da una medida del éxito que obtendremos.  Es necesario entender que, para que una persona cambie, primero debe estar consciente de que actúa mal. Esto no siempre es fácil de conseguir, sobre todo si se trata de personas irascibles, obstinadas y violentas.

Cambiar la percepción de las cosas pone el asunto en perspectiva

La sociedad actual ha esculpido en nuestra mente patrones heredados a través de miles de años que forjan nuestra visión de la realidad. Eso hace que muchas veces nos sintamos como marionetas, incapaces de hacer un movimiento espontaneo que se salga del guion que alguien escribió para nosotros.

¿Cómo parar el ciclo de los celos enfermizos?

La relación de pareja y el concepto impuesto sobre ella no escapa de esta cosmovisión. Mucha gente olvida las razones por las que eligieron a su compañero de vida y aunque la convivencia se convierta en un infierno que ya no les aporte felicidad ni paz, sienten la obligación de permanecer en ella, pase lo que pase. La idea de que el matrimonio es una unión sagrada y perpetua, en ocasiones hace más daño que bien. Sobre todo, porque condiciona nuestra actitud
dentro de la relación.

Como he comentado en algunas ocasiones, todo lo expuesto en este blog refleja mi visión de la vida. Partiendo del hecho de que tuve que lidiar con innumerables dificultades de tipo material, físicas, psicológicas y emocionales, he forjado mi propio enfoque del mundo.

Conozco en carne propia los efectos devastadores de muchísimos rasgos negativos de la personalidad, incluidos los celos enfermizos. Y les puedo asegurar, que he estado en los dos lados. Sé lo que es sentir que los celos te devoran por dentro, porque crees que no estás a la altura de quienes rodean a tu pareja y sé lo que es ser víctima de ellos.

Y en todos los casos, el camino está en el crecimiento personal, la perspectiva con la que analicemos la situación y un cambio de enfoque en nuestra visión de la vida. Esto es más fácil decirlo que hacerlo, requiere mucha tenacidad y firmeza y un deseo inquebrantable de cambiar nuestra realidad actual.

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El status más saludable de la relación de pareja

Ante todo, es bueno que dediquemos tiempo para hacer un autoexamen profundo. Deberíamos repasar cuáles son nuestros conceptos sobre lo que significa estar en pareja. Para mí significó un antes y un después reformular mi percepción sobre compartir la vida con alguien.

Como tengo mucha imaginación y me gusta recrear escenas e historias, vislumbré la vida como un trayecto. Porque al final la vida es un camino. Un camino que transitamos y cuyo único destino es la muerte.

Por lo tanto, lo importante no es apurarnos por llegar a la meta, sino aprender a disfrutar de los pequeños detalles del paisaje. Nadie puede transitar el camino por ti, es individual y tú eres el máximo responsable de que el trayecto sea agradable o solo una secuencia tortuosa cuyo único objetivo es llegar a la muerte.

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El camino de la vida es personal y mientras más pronto aprendamos eso, más fácil nos será tomar las decisiones adecuadas. No depende de nadie fuera de nosotros mismos el que tengamos éxito y seamos felices, como tampoco podemos culpar a otros de nuestras desdichas porque, al final, las decisiones importantes sobre nuestra vida solo las podemos tomar nosotros mismos.

Entonces, sobre esas bases bien cimentadas, podemos elegir o no, a alguien que nos acompañe. Si nuestra elección es transitar la vida en compañía, nuestro compañero debería entonces, aportarnos las herramientas necesarias para hacernos el camino más fácil y agradable.

Un buen acompañante compartirá la alegría de ver una puesta de sol o disfrutar de la brisa del viento mientras avanzamos, pero también nos sostendrá cuando estemos fatigados y débiles.

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Pero si en vez de ayudarnos a avanzar, a crecer como seres humanos y a disfrutar del camino, nuestro camarada resultase ser una piedra pesada amarrada a nuestros pies, alguien que constantemente nos hace sentir frustrados, tristes, ansiosos o deprimidos, deberíamos sopesar concienzudamente la viabilidad de esa compañía.

No quiere decir que debamos descartar a alguien que, por alguna razón particular no esté dando al máximo de su capacidad. Se trata de valorar si camina en nuestra misma dirección y comparte nuestras metas, objetivos y visión de la vida.

¿Por qué no deberíamos permitir que los celos enfermizos arruinaran nuestro empeño en superarnos como seres humanos?

Una vez hemos establecido este modo de ver la vida, vamos a tener bien presente, y se lo haremos saber a nuestra pareja, que si estamos juntos es porque nos hemos elegido mutuamente. Ese hecho, por sí solo, debería ser suficiente para entender que los celos enfermizos e injustificados no tienen cabida en una relación sana.

La vida ya viene con sus complejidades y problemas. No hay necesidad de aumentar razones para complicarla. Y cuando aprendemos a simplificar las cosas y a ver que una actitud positiva y optimista cambia por completo la perspectiva del camino, iremos poniendo poco a poco las cosas en su lugar y de ser preciso, tomaremos decisiones drásticas e importantes, pero ineludibles.

Los celos, como cualquier otro aspecto tóxico dentro de una pareja, no son compatibles con una personalidad sana, segura y una vida satisfactoria y feliz. Si lo que queremos es crecer como seres humanos, tener proyectos y metas y hallar satisfacción en ellas, deberíamos asegurarnos de que estamos con la compañía correcta, alguien que camina en nuestra misma dirección.

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Cómo hacerle entender a nuestra pareja que necesita ayuda para superar sus celos enfermizos

Pero, como hemos establecido anteriormente, para la persona que padece de celos enfermizos, no es tan fácil cambiar. Y en este sentido, hay personas más abiertas y receptivas que otras.

Si anteriormente al agravamiento del problema, hemos podido cultivar una comunicación franca y abierta con nuestra pareja, tal vez con cariño y comprensión podamos hacerle ver que en realidad lo que tiene, es un problema de inseguridad y baja autoestima.

Es muy importante aprender a reconocer cuanta culpa hemos tenido nosotros mismos con respecto a la baja autoestima de nuestra pareja. Y si realmente queremos crecer como persona, podemos comenzar ayudando a nuestro compañero a cultivarse y fortalecer su autoimagen.

Pero, si en la pareja no hay comunicación adecuada y nuestros intentos por ayudar no son bien recibidos, es posible que sea necesaria ayuda especializada. Muchas veces, para que la persona celosa acepte esta ayuda, es necesario llegar a un punto extremo e insostenible, en el que se avoca una inevitable ruptura.

Sea cual sea el momento de la relación en que decidamos detener este ciclo de angustia y ansiedad que provocan los celos enfermizos, no será fácil. Tendremos que fortalecernos primero, determinar muy bien lo que deseamos y ser firme a la hora de exponer nuestro sentir.

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Si llegamos al punto de dar un ultimátum (justo lo que se necesita a veces para hacer reaccionar a la persona que tiene el problema) deberíamos estar seguros de poder cumplirlo. De lo contrario, la relación se convertirá en una guerra de amenazas incumplidas, que ya no surgen efecto y solo aumentan las tensiones.

El camino hacia nosotros mismos es un proceso constante. Fortalecer nuestra voluntad, esclarecer nuestros proyectos de vida y aspiraciones, es determinante para conseguir estabilidad emocional.

Ya sea que lo hagamos solos o en pareja, nada debería interponerse en nuestro propósito de vivir una vida digna, satisfactoria y feliz. Y los celos enfermizos, de ninguna manera tendrían cabida en el camino que nos llevará a ser mejores seres humanos.  

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