la ley de la atracción 2 parte

LA LEY DE LA ATRACCIÓN. EL SECRETO QUE CAMBIÓ MI VIDA. 2 parte

Como te decía en el artículo anterior, mi vida cambió drásticamente cuando conocí el secreto de la ley de la atracción. Sin embargo, muchos de sus enunciados me parecían poco creíbles y hasta fantasiosos. La ley de la atracción es poderosa

Pero, como no podía negar la poderosa verdad de que atraemos a nuestra vida aquello en lo que enfocamos nuestros pensamientos, terminé creando mi propia versión de la ley de la atracción. La ley de la atracción es poderosa

Luego de tener bien claro el concepto y de estar segura de que solo un cambio drástico de actitud lograría modificar mi vida, comenzó el largo proceso de transformación. Algo difícil, si tenemos en cuenta mis orígenes.

 La ovejita negra

Era la niña rara, sentada siempre sola en el aula para que mi padre no fuera a sorprenderme nunca cerca de algún niño. Tenía prohibido hablar o jugar con todos. Eran “mundanos”, crueles, malos, delincuentes y serían destruidos muy pronto en el Armagedón.

el secreto de la ley de la atracción

Y yo debía ser obediente, fiel a Jehová y a mis padres y mantenerme alejada de toda la contaminación del mundo, no importaba si esa “contaminación” era en la forma de niños de 7 años.

Como es de esperarse, muy pronto fui el foco de todas las burlas y maltratos. Mis faldas, mucho más largas que las de las demás niñas, ocasionaba que me llamaran monja. No podía bailar o cantar las canciones infantiles ni participar o comer pastel en los cumpleaños colectivos que se celebraban una vez al mes dentro del aula.

Tampoco cantaba el himno nacional cada mañana, en el acto matutino antes de entrar al aula, ni usaba la pañoleta que forma parte del uniforme escolar en Cuba. Y para colmo de males, mi inmensa nariz les daba más motivos para hacer de mí un ser horrible, raro y detestable, al que era normal despreciar. La ley de la atracción es poderosa

No es de extrañar que me sintiera como alguien inferior. Crecí en un hogar donde la violencia física y psicológica era el pan de cada día. Y afuera, solo estaban esas personas crueles que se burlaban de mí. Por eso, cada una de mis acciones siempre estaba sugestionada por la supuesta reacción que podría desencadenar.  

Cuando el pesimismo es el modelo a seguir

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Pero todo eso era solo una parte de mi realidad. Las creencias de los testigos de Jehová se apoyan, básicamente en el apocalipticismo. La frase “lo bueno que tiene esto es lo malo que se está poniendo” describe muy bien sus ideologías.

Ellos asumen que estamos viviendo en los últimos días y se apoyan para eso en una serie de textos bíblicos que relaciona la ocurrencia de catástrofes, guerras, terremotos y hambrunas con la llegada del fin.

En ese contexto, cada desastre y calamidad es visto como algo positivo. Y cuantas más desgracias ocurran, acrecientan las “pruebas” que creen tener, de que el fin está “más cerca que nunca”. Es normal entonces, escuchar en un grupo de testigos cómo compiten por demostrar quien tiene más enfermedades y problemas o cómo son despreciados y humillados por las personas “del mundo”. La ley de la atracción es poderosa

Por supuesto, ninguno de mis sueños y anhelos tenía cabida en ese entorno. Así que aprendí a reprimirlos, a verlos como fantasías que solo lograrían amargarme y desviarme de lo que era “realmente importante”. Traté de desempeñar el rol que la vida me había impuesto, poniéndole todo mi empeño y dedicación y segura de que era el único camino verdadero.

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Aquella niña retraída y asustada se convirtió en una mujer complicada. Ahora, mirando hacia atrás, puedo verlo, aunque en ese momento estaba segura de ser la que llevaba siempre la razón. Solía esconderme tras una máscara de orgullo y fortaleza que, no obstante, era muy fácil hacer añicos.

Aquel halo de fatalismo que se había grabado en mi subconsciente junto a la certeza de ser una víctima, me habían convertido en una persona insegura, pesimista y malhumorada. Serpenteaba constantemente entre un sinfín de emociones. La ley de la atracción es poderosa

De soñar, llena de ilusiones, que podía hacer realidad algún proyecto, pasaba a la frustración de constatar mi incapacidad para lograrlo.

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La miseria imperante en el país, la escasez de todo y en todas las esferas, las leyes absurdas impuestas por el gobierno con el objetivo de obstaculizar cualquier iniciativa por pequeña que fuera y el potente freno que la secta significaba para mí, me hacían sentirme insignificante e incapaz.

En el fondo, siempre sentía que la verdadera razón de no lograr nada, no era las condiciones externas, de la que me sentía una víctima, sino mi propia incapacidad. Pero todos esos sentimientos eran escondidos tras mi máscara. Actuaba con petulancia, aparentaba una excesiva seguridad y creía que siempre tenía la razón en todas las conversaciones. La ley de la atracción es poderosa

Era difícil suponer, que aquella chica arrogante e irascible estaba rota y que se escondía detrás de aquella frágil máscara para lamerse las heridas. Mi vulnerabilidad afectaba todos los aspectos de la vida. Estaba imperiosamente necesitada de amor y la distorsión de la realidad que me proporcionaba mi estrecha visión lo complicaba todo.

Detrás de aquella aparente fortaleza se escondían todos mis miedos. Seguía siendo aquella niña asustada a la que molestaban por su nariz. Me sentía inferior a todas las mujeres que conocía, aunque mi actitud reflejara lo contrario.

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Y cuando alguien demostraba algún interés en mí, no podía dejar de sentirme atraída. No recuerdo haber hecho elección alguna en todos esos años. Solo me dejaba elegir y me sentía honrada de ser escogida. Sí, así de mal andaban las cosas por mi cabeza.

Por supuesto, eso significó dejar entrar a mi vida a personas que lejos de aportarme razones para madurar, crecer emocionalmente y sanar, trajeron más dolor, frustraciones y conflictos de todo tipo. Y si antes estaba rota, los pedazos de mí se volvían cada vez añicos más pequeños.

La ley de la atracción tras bambalinas

En todos esos años tuve siempre la sensación de estar cayendo al fondo de un abismo. Oscilaba entre vislumbrar rayos de esperanza, de los que me aferraba como a cuerdas con las que escalar y etapas oscuras en las que caía vertiginosamente, un poco más abajo de lo estaba antes.

Pero, aunque una parte de mí sabía, que el mundo era mucho más grande que aquel pequeño y oscuro agujero, mi mente me imponía cerrojos demasiado potentes para poder romperlos.  Subsistía apenas emocionalmente, escondiéndome tras mi máscara de orgullo.

porque me afecta tanto la opinión de los demás

No es de extrañar que atrajera a mi vida personas complicadas, con baja autoestima e inseguras. Gente que arrastraba miles de conflictos y problemas psicológicos, vicios y baja tolerancia a la presión. Me aferraba a ellos con la misma intensidad que deseaba que alguien se aferrara a mí y creía que tenía la obligación y el deber de estar a su lado y ayudarlos. La ley de la atracción es poderosa

Alejarme no solía ser una opción que valorara, hasta que el daño emocional era tan grande que hacerlo era la única forma de sobrevivir. Pero, aun así, los sitios donde buscaba refugio emocional eran los errados y parecía que todo lo que llegaba a mi vida, en la forma que fuera, sería frustración y dolor.

Sin tener noción del concepto siquiera, estaba siendo afectada por la ley de la atracción de la forma más cruel en que ella pudiera manifestarse.  

El primer cerrojo que rompí

Puedo decir, sin temor a equivocarme, que la decisión más importante y definitoria en mi vida, fue la de alejarme de Los Testigos de Jehová. Aunque debo reconocer, que ni siquiera fue una decisión consiente en el primer momento.

Como les sucede a muchísimos Testigos de Jehová que se alejan de la secta, al comienzo son expulsados por razones ajenas a cuestiones doctrinales. Sobre todo, hace unos años, cuando no había acceso a toda la información que se conoce hoy en día y que ha logrado abrirles los ojos a muchos miembros.

Por lo general, una vez han sido expulsados, quedan desorientados y presas de la culpa y el remordimiento. Seguros de que el problema está en ellos, porque no están a la altura de una organización tan pura y verdadera.

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Y así estaba yo, sintiéndome una basura total. Desde que nací había escuchado siempre lo mismo. Los humanos somos imperfectos, no nos merecemos nada, Jehová en su inmenso amor nos acepta y nos perdona. Y al parecer, yo era más pecadora e imperfecta que todos los demás.

Por mucho que lo había intentado, jamás había conseguido estar a la altura de lo que se esperaba de mí. Y para colmo de males, tenía la cabeza llena de sueños, que no armonizaban de ninguna manera, con el estilo de vida austero y beato que debía vivir. La ley de la atracción es poderosa

Enfocarme en predicar el fin del mundo y atraer a personas hacia dentro de la organización, como única y suprema prioridad para “agradar a Jehová”, era algo que nunca me llenó interiormente, por más que intentara engañarme a mí misma.

El largo y tortuoso proceso de liberación emocional

Sola, desorientada y sintiéndome una basura total. Así estaba yo cuando fui expulsada de los testigos de Jehová. Creyendo que había fallado soberanamente y que no estaría nunca a la altura de lo que se esperaba de mí.

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Estaba libre, pero no podía verlo, porque los cerrojos invisibles con los que mi mente me aprisionaba eran demasiado potentes. Aunque con el tiempo me fui alejando psicológicamente de la coacción que ejerce esa secta, me costó mucho reconocer el daño emocional que me había causado y que lo mejor que me había sucedido era alejarme. 

Una vez libre de ese control mental y luego de innumerables decisiones erradas e intentos fracasados obtuve cierta estabilidad emocional. Aunque mi autoestima no había mejorado mucho y seguía intentando una y otra vez perseguir infructuosamente mis sueños, al menos no sentía el suelo tambalearse bajo mis pies, como tantas veces en mi vida.  

Cuando llega el secreto de la ley de la atracción

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Entonces llegó a mi vida El secreto. Ese video que alguien me recomendó y yo accedí a ver casi por compromiso. Conocer acerca de la ley de la atracción fue un gran impacto para mí. Sobre todo, porque sabía de primera mano cómo se manifestaba su parte negativa. La ley de la atracción es poderosa

Había visto sus efectos más devastadores. Pasé toda mi vida atrayendo aquello que más deseaba evitar. Quería cambiar mi vida, pero mi actitud pesimista y mi rol de víctima indefensa, desvalida y zarandeada como un muñeco de trapo, lo hacía imposible. Y seguía haciendo gravitar a mi alrededor aquel halo de fatalismo en el que, hiciera lo que hiciera, el resultado sería funesto.

Cada una de las facetas de la vida es moldada y dominada por nuestra actitud. Cuando tenemos la conducta equivocada se manifiesta en cada aspecto de nuestro día a día.

Desde los rasgos relacionados con nuestra autoestima, nuestra manera de interactuar con otros, el espíritu que proyectamos y la tenacidad con la que luchamos por nuestros sueños y proyectos personales.

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Demás está decir, que es necesario cambiar drásticamente nuestro enfoque de la vida, si realmente queremos que la ley de la atracción, sea en la forma que la concibamos, tenga efecto positivo en nosotros. Y muy pronto fui consciente de ello.

A pesar de haber vivido en una montaña rusa de emociones, que no obstante pasaba la mayor parte del tiempo cuesta abajo, siempre observaba todo lo que sucedía a mi alrededor. A lo largo de mi vida acumulé mucha información valiosa en mi subconsciente, no solo sobre los demás sino también sobre mi misma. La ley de la atracción es poderosa

Y no me cabía la más mínima duda, de que lo que acababa de conocer acerca de la ley de la atracción, era completamente real. Como ya expliqué en el artículo anterior, me creé mi propia versión, que armonizaba con mi experiencia de la vida y mi visión del mundo.

El cambio nace en la mente

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Pero algo estaba claro. Un cambio de actitud era imperioso. Todo de pronto empezó a cobrar sentido. Nadie que ha conseguido éxito, sea en la forma en que imaginemos el éxito, lo ha hecho con una actitud victimista, quejosa o catastrofista.

Muchas veces, a lo largo de mi vida, había conocido acerca de historias inspiradoras sobre personas que, contra todo pronóstico habían logrado hacer realidad sus sueños. Ya sea, alguien muy pobre que consiguió llevar a cabo un emprendimiento que lo condujo al éxito y la fortuna, un deportista con una discapacidad o cualquier otra historia increíble y motivadora, siempre me acompañaba la misma sensación.

Veía a estas personas desde mi actitud, sintiendo que jamás podrían conseguir nada y resignados a la vida que le había tocado. Y boom… un día consiguen el éxito y su vida cambia drásticamente. Imaginaba su reacción de incredulidad y emoción, como si de un vagabundo que encuentra un gran tesoro se tratara. La ley de la atracción es poderosa

Nada más lejos de la realidad. Si analizamos a profundidad el comportamiento humano nos daremos cuenta de que, esa gente que pasó su vida sintiéndose víctima y resignada con su suerte, nunca pudo disfrutar de las mieles del éxito. Y encontrarse un gran tesoro no suele ser una posibilidad en la vida real.

Por otro lado, los que llegan a triunfar, jamás sienten esa reacción de incredulidad y sorpresa, que creía acompañaba a cada uno de esos éxitos increíbles y contra todo pronóstico. Y es que, aunque todo esté en su contra y nadie crea en ellos, desde el comienzo se sienten vencedores.

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Para ellos es solo cuestión de tiempo, saben que llegará tarde o temprano, han luchado con uñas y dientes por alcanzar su objetivo y han pasado su vida sabiéndose triunfadores. Cuando llega, es asimilado como una parte maravillosa, pero esperada. La ley de la atracción es poderosa

Cómo logré revertir el efecto de la ley de la atracción en mi vida

Sin embargo, una cosa es saber cuál es el camino a tomar y otra bien distinta es abandonar el sendero por el que hemos andado siempre, para encaminarnos adecuadamente. Cuando los patrones negativos están fijados en el subconsciente de manera tan firme, es muy difícil cambiar de actitud.

nuestro crecimiento personal

Pero, si algo he aprendido a lo largo de la vida es que, difícil no significa imposible. Basta con que estés harto de vivir como lo has estado haciendo hasta ahora y te lo propongas con todas tus fuerzas. La ley de la atracción es poderosa

Por ahí comienza todo. Cualquier emprendimiento, logro o éxito comienza con un deseo. Y a medida que ese deseo se hace más y más fuerte, las barreras que impiden su realización se hacen más fácil de romper.

El video que alguien me había recomendado, sobre el secreto de la ley de la atracción, había conseguido que germinara en mí la semilla del deseo de una vida diferente. Conseguir que esa pequeña plantita no muriera, cuando aún era solo un brote frágil en una tierra árida y expuesto a todo tipo de amenazas, fue en extremo difícil. La ley de la atracción es poderosa

Pero una vez que aquel retoño fue creciendo, echando raíces que cada vez lo hacían cimentarse con más fuerzas en mi subconsciente, todo empezó a cambiar.

la ley de la atracción

En el próximo artículo te cuento como logré transformar mi actitud en todos los aspectos de la vida. Y recuerda que tu opinión es importante para mí. ¿Has sentido los efectos de la ley de la atracción en tu vida? Házmelo saber en los comentarios y no olvides compartir este contenido si te ha parecido interesante. La ley de la atracción es poderosa

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